D. JUAN CARLOS QUINTANA

 

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Es dificil presentarse cuando sientes que has dedicado tu vida a la montaña pero que no eres experto en nada. Casi 60 años llevo en este mundo, en muchos de sus escenarios desde el senderismo  hasta la alta montaña, pasando por la escalada, el barranquismo y lo que nos une a todos los que puedan leer este relato: las Ferratas




Mi primer contacto con las ferratas, cuando en mis islas: Canarias no existía ninguna instalación de este tipo, fué en un viaje a Dolomitas. Siete días que impactaron de tal manera en mi, que marcaron una epoca de mi actividad de montaña. A veces el destino coloca las piezas como las señales del camino y tras ese viaje conoci a quien si es referente en el mundo ferratero de las islas: Pablo. Inspirador de la mayor parte de las ferratas de nuestra isla: Gran Canaria y quien ha formado a muchos de los que decidimos en un momento cargar el material y abrir vias.


No hablare a partir de ahora de mi, sino de la realidad de las ferratas en mi isla, al menos daré mi versión y que puede ser polémica.

La esponsorización del deporte de montaña en las islas no existe, consecuencia: la construcción de las ferratas se ha hecho con aportaciones economicas y con las manos de aficionados a este mundo, amigos y de todo aquel que lograbamos embarcar para cargar material al pie de la vía. Ni un euro de instituciones públicas ni privadas para la montaña, ni de ayuntamientos, ni de cabildos ( diputaciones ahí ), ni de gobiernos autonómicos. Pero lo mas triste es que tampoco hubo aportaciones de las empresas de multiaventura, que se beneficiaban del uso comercial de las mismas sin colaborar en su construcción no mantenimiento.


Volvamos al inicio con alguna anécdota. Mi contacto con Pablo fue curioso, yo guiaba una ruta de mi grupo: G M Calvario ( aquel dia unas 40 personas ) por un risco imposible, siguiendo un anden que para pasarlo se necesitaba instalar cuerdas y arriesgar mucho. Justo allí estaban trabajando en la construcción de la Ferrata la Guagua y al oirnos llegar se escondieron  (porque no querían revelar la ubicación de la ferrata ), pensando “Que putos locos se van a meter ahí” . Al día siguiente estabamos tomando café Pablo y yo y me incorporé a su grupo de trabajo. Año y medio duró esa relación para construir la que fué la ferrata mas larga de España, casi 1000 metros de desnivel, repito construida con dinero y mano de obra de aficionados a la montaña.



La relación continuó, y continua, para ayudar en la construcción de Primera Luna y la Variante de la Extraplomix, otras dos ferratas imprescindibles de realizar aquí. El afán por las ferratas no ha disminuido en mi y construimos la única ferrata por encargo mientras yo dedique mis afan a ellas. Se trataba de dar contenido a un Aula de la Naturaleza y la dotamos de 2 ferratas: Fuente Morales. Fué curioso, la sensación de que te pagaran por lo que siempre hice gratis. En 60 años en la montaña fué la única vez que me ocurrió, y hablo de 60 años con expediciones en 4 continentes y a picos de hasta 7000 metros.

Pero pasemos a la parte conflictiva del tema, la construcción y mantenimiento de las ferratas. Aquí todas las ferratas se han construido en suelo público o privado, algunas en Espacios protegidos, siempre bordeando los limites del: “Me gustaria meterle mano a esa pared y construir una ferrata”, pero sin autorizaciones expresas, ni proyectos avalados con estudios ni informes de instituciones, necesarias para que una instalación sea homologable y que pueda ser usada por empresas. Ojo, que las empresas de multiaventura tampoco miran eso, meten clientes alli, cobran y adios.



Esto provocó conflictos entre los constructores y las empresas, que acabamos pagando los aficionados a las ferratas ya que se cerraron y desmontaron la mayor parte de las ferratas de mi isla ( el resto de las Islas Canarias no tiene ferratas, salvo La Palma una pequeña ferrata construidas para escape de un barranco y alguna pequeña instalación mas ). Ese cierre provocó un gran conflicto entre los constructores y todos aquellos que aportaron dinero y sus manos para que un gran proyecto tuviese su final: el parque de ferratas.

Por supuesto que la aparición de las ferratas provocó otro conflicto, con los escaladores. Es curioso como tenemos el habito del sentido de la propiedad, también en la montaña. Recuerdo que una vez me llamaron de un grupo de montaña porque había planteado una ruta de senderismo a mi grupo, y esa ruta “era de ellos”. Bueno, pues con escaladores ( no todos, claro ) ocurre lo mismo en las paredes.



Por si alguien está interesado en venir a mi isla a ferratear, les cuento la realidad del momento. Tras el gran conflicto entre constructores y empresas de multiaventura y alegando la publicación de una normativa sobre la construcción de ferratas, progresivamente se desmontaron la gran mayoría de las mismas, quedando solo en uso: Baviera, Maguadas, Atlantis, Amor y odio, Alquimia y Fuente Morales. Entre las ferratas desmontadas, las que no tienen mantenimiento, las que se desmontan por tramos y se vuelven a montar solo cuando hay clientes y las desmontadas por que están inacabadas, nos hemos quedado con la miel en los labios.



Pero siempre sale el sol por el horizonte y varios proyectos en curso, esta vez si, pagados por empresas de multiaventura están alumbrandose y dando nueva vida al mundo ferratero de la isla.
 
Buen viaje




Comentarios

  1. Muy buen reportaje y, sobre todo, clarito, clarito. Felicidades.

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  2. Por lo mío no! 😂 . Saludos Juan Carlos s tienes mi teléfono, ya sabes ....

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